| |
La excursión estaba compuesta por
4 personas, Jesús García Estrada, Cristina Monsalvez, Primitivo Martínez y
Miguel Ortega. Nuestras edades son de 29, 28, 45, y 39 Años respectivamente.
Estuvimos un mes antes entrenando nosotros y los perros, así como preparando
la ruta y los descansos. Nos acompañaron 8 San Bernardos,
|
Las Hembras: |
| Gala de
Entrecaminos, Pelo corto, 2
años |
| Kelly de
Estepona,
Pelo corto, 7 años |
| Lua de
Estepona,
Pelo corto, 4 años |
| *Dama de
Claros del Bosque, Pelo largo, 1,8 años |
|
Y los machos |
| Darri del
Carche,
Pelo corto, 2 años |
| Dalton del
Carche,
Pelo corto, 2 años |
| Dino del
Carche,
Pelo largo, 2 años |
| Murphy de
Estepona, Pelo
largo, 4 años |
| Duero De
Claros del Bosque, Pelo largo, 1,8 años |
| *Quito de
Estepona, Pelo
largo, 2 años |
El primer día tuvimos que cambiar
a Dama que entro en celo poniendo nerviosos a los machos por Quito de
Estepona.
Al segundo día cambiamos a Quito
por clavarse una espina en la pata por Kelly, una veterana de 7 años que
aguanto muy bien la marcha.
El recorrido de 95 Km. se hizo en
tres días por caminos de montaña para evitar el trafico de vehículos y
personas. El 1 de noviembre es la festividad de los Difuntos y la mayoría de
la gente estaba ocupada en los cementerios. Los caminos se eligieron
meticulosamente para no tener que cruzar carreteras y pasar por debajo de
los puentes. Tuvimos que improvisar cuando nos encontramos un camino cortado
pasando por debajo de un cercado. Las dos noches las pasamos en casas de
campo para evitar llevar las mochilas cargadas con material de acampada.
Disponíamos de un furgón de ayuda por si necesitábamos agua y comida, o
algún problema con algún perro. El agua estaba prevista con las charcas de
los cazadores.
Los 2 primeros días tuvimos algo
de lluvia y la temperatura fue de 18 grados. Al tercer día despejo y el sol
calentaba fuerte alcanzando los 25 grados.
El comportamiento de todos los
perros fue increíble. Tan solo tuvimos una pelea por culpa de Dama que entro
en celo y los machos estaban mas pendientes de ella que de caminar. El resto
fue sin problemas porque están acostumbrados a vivir todos juntos, padres
hijos y abuelos. Solo teníamos que atarlos cuando salimos porque los jóvenes
querían regresar a casa donde se esta mas tranquilo y te dan de comer sin
trabajar.
También los atamos cuando nos
encontramos con cazadores que llevaban perros sueltos. Y al entrar en la
ciudad de Caravaca caminando por las calles donde habían personas que tenían
miedo de ver a perros tan grandes. En España no están acostumbrados a ver a
San Bernardos caminando por la ciudad porque normalmente están en casas de
campo. Y menos a ocho juntos por las calles. Se hacen grupos de gente que
vienen a curiosear y se quedan pasmados cuando se enteran que venimos
caminando por la montaña.
Cuando estábamos preparando esta
caminata teníamos a mucha gente que nos iban a acompañar, pero llegado el
día de la partida solo quedamos los cuatro y de los doce San Bernardos que
pensábamos llevar se redujo a 8, dos perros por persona.
En casa lo normal es estar 2
horas diarias cuidando y dando de comer, pero cuando estas 10 horas
caminando con un perro a tu lado te das cuenta del carácter de cada uno y de
pequeños detalles que los diferencian. Normalmente hay unos perros a los que
le tienes mas cariño que a otros, y en la marcha es precisamente al revés.
Te das cuenta como se encariñan de ti los perros que tienes menos contacto y
te paras a pensar que ellos también tienen sentimientos que no sabemos
apreciar nosotros.
Darri y Gala se hicieron novios.
Lua con Murphy eran los exploradores que siempre iban delante, Los jóvenes,
Dama y Duero no se separaban de nuestro lado, Kelly la veterana se
conformaba con llegar y descansar. En el transcurso de los días, al
principio paseaban jugando hasta que empezaban a fatigarse y se hacían los
despistados para que hiciéramos un descanso. Otras veces salían detrás de
los conejos y las perdices y teníamos que esperar a que regresaran para
continuar la marcha. Por la noche les hacíamos una comida especial con carne
de pollo, un paquete de levadura de cerveza, aceite de oliva y leche en
polvo, todo mezclado con su pienso. Después de cenar se acostaban y los
ronquidos se oían a Km.
Lo mas bonito de todo ha sido
compartir las fatigas de los perros y las nuestras. Y sobre todo los
sentimientos de amistad que se acrecentaban por ambas partes. Miguel se
torció un tobillo y Dino del Carche no lo dejaba solo en ningún momento
aunque se quedara el ultimo en la caminata.
Es una experiencia que
recomendamos a todos .Cuando terminas hay algunas ideas sobre los San
Bernardos que te cambian y los entiendes mejor…
Saludos de Primitivo y Miguel.
|
|